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Historia en la Región
 

Para los principios de la década de 1980 las tortugas marinas en Argentina eran poco conocidas y estudiadas aunque se presumía que ingresaban a sus aguas siguiendo corrientes cálidas utilizando el área para alimentación, así la pesquería que opera sobre todo en la provincia de Buenos Aires llegaba a capturar en forma incidental estos quelonios. En el año 1984 la Fundación Fauna Argentina advierte en el Centro Comercial del puerto de Mar del Plata tortugas marinas exhibidas en pequeñas bachazas o piletas plásticas. Si bien en nuestro país no existe en su cultura el consumo de la carne y manufacturas realizadas con tortugas de mar estas se traían a puerto solo para exponerlas como una curiosidad.

Fue en ese momento que FFA. comienza con el trabajo de conservación de estos animales sabiendo que se encontraban en peligro de extinción y protegidas por legislación internacional. La actividad consistió en solicitar los ejemplares cautivos para inmediatamente liberarlos teniendo que recurrir en algunas oportunidades a la justicia cuando no querían ser cedidos. La campaña además fue acompañada con difusión en los medios y a través de folletería y afiches que se repartieron en la zona portuaria a las diferentes asociaciones de pescadores y otros organismos donde se explicaba sobre la biología de las especies en cuestión y la importancia de su preservación describiendo inclusive técnicas de resucitación para el caso de tortugas posiblemente sofocadas en redes de arrastre. La labor se continuó en los años siguientes registrando 22 ejemplares – 17 liberados y 5 muertos -; la caguama o cabezona (Caretta caretta) con 14 ejemplares ha sido la más frecuente; tinglada o laúd (Dermochelys coriacea) 4 ejemplares; tortuga verde (Chelonia mydas) 3 ejemplares y 1 tortuga golfina (Lepidochelys olivacea) siendo el primer registro de esta especie para Argentina. Con lo actuado se logra parar la captura para exhibición de estos animales en el puerto de Mar del Plata dejando un importante precedente.

 
Programa tortuga marina
 
Siete especies de tortugas marinas, representantes de dos familias- Cheloniidae y Dermochelyidae, son los únicos elementos modernos que sobrevivieron a lo que fue una amplia y diversa radiación de tortugas cryptodiras. Estas siete especies incluyen a la tortuga caguama (Caretta caretta), verde (Chelonia mydas), carey (Eretmochelys imbricata), lora (Lepidochelys kempii), golfina (Lepidochelys olivacea), aplanada (Natator depressus) y laúd (Dermochelys coriacea. Todas las especies están incluidas en la Lista Roja de Animales Amenazados de la UICN. Las tortugas lora, carey y laúd están consideradas en la categoría de En Peligro Crítico de extinción; la tortuga caguama, verde y golfina están listadas como En Peligro; y la aplanada se consideraba Vulnerable, pero actualmente no hay datos suficientes. Esta clasificación refleja el estado de las especies a nivel mundial, basada en criterios como el tamaño de las poblaciones, tendencias poblacionales, extensión de presencia y la probabilidad de extinción en el medio natural.
Las tortugas marinas habitan en todas las cuencas oceánicas. El Atlántico sudoccidental comprende los mares jurisdiccionales del sur de Brasil, Uruguay y Argentina. Este último país representa el límite sur de distribución en el Atlántico de al menos cuatro especies Caretta caretta, Chelonia mydas, Dermochelys coriacea y Lepidochelys olivacea.
 
La investigación de tortugas marinas en áreas de alimentación ha quedado rezagada con respecto al trabajo en playas de anidación. Aunque las tortugas marinas permanecen menos del 1% de su ciclo vital en el ambiente de playa -como embriones, crías y hembras adultas que salen del mar a desovar- un 90% de las publicaciones sobre la biología de estas especies se basan en estudios realizados en playas de anidación.
El conocimiento de los efectos de las actividades humanas sobre las tortugas marinas en hábitats de alimentación es prioritario para lograr un manejo y conservación efectivos. Los niveles actuales de la captura directa de tortugas en zonas de alimentación deben ser evaluados, así como también es crítica la cuantificación del efecto indirecto sobre las poblaciones de tortugas marinas por parte de la captura incidental en las pesquerías. El número de tortugas atrapadas incidentalmente se ha convertido en una de las principales amenazas a nivel mundial; la potencial competencia entre comunidades ribereñas y tortugas marinas por alimento, y las repercusiones ocasionadas por la contaminación y la basura en el mar, son poco estudiados.
 
La Fundación Fauna Argentina fue la 1ª entidad en el país en realizar trabajos de conservación de tortugas marinas. Para los principios de la década de 1980 las tortugas marinas en Argentina eran poco conocidas y estudiadas aunque se presumía que ingresaban a sus aguas siguiendo corrientes cálidas utilizando el área para alimentación.
 
En el año 1984 la Fundación Fauna Argentina comenzó con el trabajo de conservación de tortugas marinas. Con lo actuado mediante esta campaña que se extendió hasta el 2000, se logró detener la captura para exhibición de estos animales en el puerto de Mar del Plata dejando un importante precedente.
El desconocimiento de las poblaciones de tortugas marinas en Argentina y especialmente su disminución relacionada a la actividad antrópica, ha impulsado a la Fundación Fauna Argentina a implementar un programa de conservación e investigación de tortugas marinas de largo plazo.

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