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Area Protegida Marina
 

AREA PROTEGIDA MARINA “RESTINGA DE LAS CORRIENTES”

Según investigaciones, solo el 4 % de los mares del mundo no fueron perturbados por el hombre. Los daños incluyen reducciones de biomasa de especies ícticas y otros animales marinos, problemas en arrecifes de coral, lechos de hierbas marinas, manglares y arrecifes rocosos, entre otros.
En la plataforma marina de la costa de Mar del Plata en un sector ubicado precisamente frente al Faro se halla la denominada “Restinga del Faro”. Es una formación constituida de rocas ortocuarcitas y su origen data de 450 a 495 millones de años. Posee similar fundamento a las tradicionales lomas de Santa Cecilia o Stella Maris, situadas dentro del ejido urbano de la ciudad pero con la diferencia que la restinga no ha sido modificada por la mano del hombre.
Este lugar y su mar adyacente reúnen condiciones particulares para el desarrollo de biodiversidad: pueden encontrarse variedad de  peces, esponjas, anémonas de mar, ceriantarios, aguas vivas, planarias, caracoles, mejillones, ratones de mar, erizos, estrellas de mar, cangrejos, diferentes algas, pasto marino, presencia de mamíferos y tortugas marinas.
Tal ambiente, si no se lo protege, corre riesgo debido al desarrollo costero, la pesca excesiva y la contaminación.
Por iniciativa de la Fundación Fauna Argentina y por intermedio del diputado provincial Carlos Nivio  y el Arquitecto Carlos Gabin,  se presenta el Proyecto de Ley para la creación de la primera reserva exclusivamente marina de Argentina denominada “RESTINGA DE LAS CORRIENTES”.
Esta reserva, de hacerse efectiva, crea un precedente sumamente importante para nuestro país, fomentando la creación de nuevas áreas marinas protegidas.

Reseña histórica del lugar

   El sector costero que nos ocupa, es el accidente geográfico más importante de la región, siendo registrado prácticamente en todas las travesías náuticas que, a partir del viaje de  Fernando de Magallanes en el año 1519, recorrieron estos mares.
   Desde el mapa de Sebastián Elcano (1523) hasta el año 1580, se lo conoció al lugar como Punta o Cabo de las Arenas Gordas, o simplemente Arenas Gordas, lo que reflejaba la impresión lejana desde el mar que ofrecían los médanos costeros.
   Posteriormente, este accidente geográfico pasó a denominarse Cabo de las Corrientes o Cabo Corrientes, expresión que se relaciona con las corrientes que se generan por el cambio de orientación de la costa y la proyección submarina de del cordón serrano, lo que se manifiesta asimismo con un fuerte oleaje.
   Esta particular situación ha quedado reflejada en el Derrotero Argentino (pag. 31), cuando, refiriéndose a dicha Punta, expresa: ”... tiene 34 m. de altura; está desprovista de vegetación y es arenosa, terminando en una restinga de arena con piedras, que se extiende unos 3.000 m. hacia el S-SE con fondos muy irregulares de 1 ¼ a 2 ½ brazas (2,20 a 4,60 m). Esta punta se reconoce desde el mar por su faro y por algunos médanos semejantes a parvas de paja, que sobrepasan en altura a los que la rodean y que han dado origen al nombre de la punta”.             
   El Padre Jesuita José Cardiel, en su diario de viaje realizado en el año 1748, describió el sector de la siguiente manera (pág. 271): “... A media legua del fin de estas murallas empiezan unos montones de arena poco anchos y algo altos en medio, que corren la costa por poco más de ¼ de legua: En su mayor altura hace la playa un cabo puntiagudo con un banco de arena que se interna en el mar como 100 pasos, y como 500 más adentro revientan las olas, debe haber allí algunas peñas”.
   La navegación es peligrosa en este sector, a tal punto que las embarcaciones de regular calado debe alejarse 15 kilómetros a fin de evitar peligrosas encalladuras. Fiel testimonio de la problemática travesía que ha resultado sortear siempre esta saliente de la costa bonaerense lo prueban los restos de 5 embarcaciones hundidas en el sector considerado por la presente. Entre ellos se encuentran los correspondientes a barco pesquero de altura “Luc” hundido en el lugar en el mes de octubre del año 1962.
   La existencia de este peligroso accidente geográfico, determinó que se construyera en el lugar un Faro, el cual fue inaugurado en el año 1891. Se eleva 55 m sobre el nivel del mar y se lo observa normalmente desde 32 km, pudiendo ser divisada su luz hasta 42 millas náuticas mar adentro. Su funcionamiento está a cargo del Servicio de Hidrografía Naval dependiente de la Armada Argentina.    
   La denominación de “Cabo Corrientes” o “Cabo de las Corrientes”, fue la que prevaleció sobre cualquier otra nomenclatura; datando las primeras referencias del año 1546. Cabe destacar que se considera que fue en este punto donde el Almirante Guillermo Brown esperó a las embarcaciones brasileñas que provenían desde el sur; lugar estratégico ya que permitía ocultar sus navíos gracias al cambio de rumbo que se produce abruptamente en la orientación de la costa bonaerense.  
   Lamentable a partir de los últimos años del siglo pasado, comenzaron a registrarse una serie de errores en planos y documentos derivados aparentemente por una carta náutica elaborada décadas atrás por el Almirantazgo Británico.
   A partir del año 1915 el error se generalizó, desplazándose la denominación de Cabo Corrientes varios kilómetros hacia el norte superponiéndose al pequeño accidente que se denominaba Punta de la Lobería Chica, nombre dado al lugar debido a que allí se situaba una colonia de lobos marinos. De tal forma se conoce a partir de aquella fecha con el nombre de Cabo Corrientes a la Punta de la Lobería Chica, y como Punta Mogotes al llamado hasta esa época Cabo Corrientes o de las Corrientes.
   Numerosos documentos oficiales, cartas náuticas, mapas cartográficos y relatos de viajeros, durante todo el período histórico registrado desde el año 1523 hasta el presente, sirven para testimoniar las características del sector, así como los cambios de denominación producidos en dicho sitio. Estudios realizados al respecto por insignes historiadores e investigadores de nuestro pasado, han permitido esclarecer las situaciones descriptas. Entre estos estudiosos se debe destacar a Félix de Ayeza, quien bregó durante muchos años de su vida por demostrar los errores históricos derivados de la equivocada nomenclatura actual que no se corresponde con los antecedentes documentados.
   De todas formas este caso no se ha cerrado aún, persistiendo el debate respecto a la denominación correcta y su vinculación con sucesos históricos, tales como el sitio preciso de la presencia del Almirante Guillermo Brown frente a las costas marplatenses.  
 
Conclusiones

   La Ley 10.907 de Reservas Naturales, sancionada y promulgada en el año 1990, estableció el marco regulatorio para posibilitar la creación y protección de ambientes naturales, asegurando el adecuado manejo de los mismos. En su artículo 1º se expresa: “Serán declaradas reservas naturales aquellas áreas de la  superficie y/o del subsuelo terrestre y/o cuerpos de agua existentes en la Provincia que, por razones de interés general, especialmente de orden científico, económico, estético o educativo deban sustraerse a la libre intervención humana a efectos de asegurar la existencia a perpetuidad de uno o más elementos naturales o la naturaleza en su conjunto, por lo cual se declara de interés público su protección y conservación”.
   Mientras que el artículo 2º indica que el Poder Ejecutivo velará por la integridad, defensa y mantenimiento de los ambientes naturales y sus recursos, disponiendo medidas de protección, conservación, administración y uso de dichos ambientes y sus partes. Asimismo, el artículo 3º -modificado por la Ley 12459- establece que las reservas naturales provinciales serán declaradas como tales, mediante una ley que se dicte al efecto.     
   El texto del mencionado marco legal indica en su artículo 4º las características que deben reunir las áreas para ser declaradas reservas naturales, así como las actividades a ser admitidas y prohibidas en las mismas; requiriéndose al menos el cumplimiento de uno de los siete puntos considerados. El caso que nos ocupa, reúne la mayoría de los aspectos contemplados. 

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